GRAMA RHODES

por Administrador de Cooperativa Agropecuaria

en Articulos de interés

sep. 20, 2010 19:10

Grama rhodes. Megatérmica en bajos alcalinos.

Las megatérmicas resultan también una alternativa tecnológica viable para incrementar la oferta forrajera en los bajos alcalinos.

 

La necesidad de habilitar nuevas áreas para la explotación ganadera, sumado al hecho de que sobre pastizales naturales no se alcanzan los niveles productivos rentables, exige incorporar pasturas perennes adaptadas a ambientes marginales. Chloris gayana Kunth (Grama Rhodes) y Panicum coloratum (mijo perenne) pueden generar una buena oferta forrajera en época estival.
La expansión de la agricultura, especialmente del cultivo de soja, registrada en la Argentina en los últimos años, determinó la necesidad de habilitar nuevas áreas para la explotación ganadera. La producción ganadera únicamente sobre pastizales naturales, salvo situaciones especiales, no alcanza los niveles productivos deseados, por lo que la incorporación de pasturas megatérmicas en los planteos ganaderos ha mostrado un continuo crecimiento.
La pampa deprimida bonaerense (región denominada Cuenca del Salado) es considerada la zona de cría más importante del país, con un stock que representa el 62% de los bovinos a nivel nacional (Daniel Rearte, 1998). Se estima que entre el 25 y el 30% de esta superficie corresponde a pastizales halófitos de baja productividad forrajera. Estos ambientes se caracterizan por presentar suelos con deficiencias de drenaje y acentuada alcalinidad (hidro y halomorfismo). Éstos son los denominados comúnmente “bajos salinos” o “bajos de pelo de chancho” por el predominio de vegetación halófita, donde prevalecen especies como Distichlis spicata y Distichlis scoparia. Esta comunidad presenta bajos índices de cobertura y su producción oscila entre 500 y 2.000 kg/ha/año. Por las condiciones mencionadas de los suelos, las implantaciones de pasturas con mezclas de especies forrajeras templadas no resultan satisfactorias en términos productivos ni económicos.
El desafío es aumentar la producción de pasto (en calidad y cantidad) mediante la implantación de pasturas subtropicales (megatérmicas o C4) tolerantes a suelos holomórficos.
La implantación de estas especies no sólo cambiaría la oferta forrajera, sino que además generaría un cambio positivo a mediano y largo plazo sobre estos suelos, por el gran desarrollo radicular de estas especies y el aporte de matillo, que aumenta la materia orgánica y le confiere una mejor estructura y drenaje.

Especies adaptadas
Las especies megatérmicas adaptadas son Chloris gayana y Panicum coloratum Entre ellas se encuentra Chloris gayana Kunth (Grama Rhodes). Ésta es una especie perenne, nativa de Sudáfrica, introducida al país desde Australia en 1916. Su introducción fue en Tucumán, desde donde se difundió a partir de los años 60. Dentro de esta especie el que mejor respuesta tiene a estos ambientes es el cv Finecut, cultivar seleccionado en Australia por su alta tolerancia a salinidad y gran producción. Además, este cultivar coloniza los suelos mediante la producción de estolones y la resiembra natural.

Calidad, cantidad y tolerancia al pisoteo
Las especies antes nombradas, ofrecen calidad y cantidad, y además toleran pastoreos intensos.
Las características principales de estas pasturas son su amplia respuesta a condiciones de temperatura y humedad en cortos períodos. Esta particularidad de las especies megatérmicas les permite generar una excelente oferta forrajera, en cantidad y calidad, durante el periodo estival. Sumado a esto se adaptan muy bien a su utilización como diferido. Toleran pastoreos intensos pero manteniendo siempre la precaución de dejar un remanente de alrededor de 15 cm de altura luego de los pastoreos, ya que las yemas de rebrote no están a nivel de suelo, sino a la altura antes mencionada; de esta manera, nos aseguramos un rebrote más vigoroso y homogéneo.
El suelo de estos lotes hay que prepararlos en primavera, con una pasada de rastra de disco lo suficientemente superficial (entre 7 y 10 cm) con dos finalidades: romper la costra superficial y “descalzar” los rizomas de pelo de chancho para exponerlos al ambiente, ya que son fuente de competencia.
La época de siembra es extensa, desde primavera hasta mediados de diciembre, prefiriendo las siembras tempranas, que evitan la competencia con malezas de ciclo estival. En cuanto a las técnicas de siembra, este tipo de semillas tiene una plasticidad bastante particular. La siembra debe realizarse al voleo, quedando la semilla superficial. La maquinaria que se puede utilizar es variada, desde esparcidores al voleo, sembradora de grano fino, cajones alfalferos, sembradora de directa y siembra aérea. La precaución que hay que tener es la de dejar la semilla en superficie, sobre todo con la directa, en la que habría que levantar la unidad tapa-surco, y a la unidad abre-surco regularla a la menor profundidad posible.
La densidad de siembra estará afectada por diversos factores, entre ellos la composición del lote, el método de siembra utilizado y la calidad de la semilla utilizada. En general se sugiere la siembra de 6 kg/ha de Kleinpanic y entre 5 a 7 kg/ha de Grama Rhodes.

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